Alboroto: una lección de agilidad y transformación con un youtuber

Por diciembre 11, 2017

Amigos, quisiera contarles una experiencia personal que tuve el 26 de noviembre de ese año, que a pesar de no tener relación directa con los asuntos que normalmente discutimos aquí, me hizo pensar acerca de transformación y agilidad.

Fui con mi hijo menor a ver un show de Felipe Neto, un youtuber famoso que le encanta. Ya había oído hablar de él, pero confieso que nunca había visto absolutamente nada sobre él hasta el momento. Poco tiempo después de llegar al Espaço das Américas para la segunda sesión del día, algo me sorprendió: el lugar estaba totalmente lleno, con fans de 5 a 25 años – y un montón de padres, como yo.

El show pronto empezó y, como él mismo dice, fue un “alboroto”: los niños gritaban enloquecidos pero, con mucho tacto y carisma, a pesar de la poca edad, él comandó la escena: luego explicó cuál sería la “agenda” del día y, de manera frenética (por cierto, como es de la práctica entre los youtubers como él), inició una serie de cuadros cortos, siempre manteniendo el público concentrado, alternando momentos cómicos y otros hasta bien melodramáticos, con una presencia de escenario que dejaría hasta el personal más importante de TED con envidia.

Y fue cuando quedaron claras para mí las semejanzas con las transformaciones que vemos en el mundo corporativo: Felipe empezó pequeño, haciendo vídeos en casa, como si fuera una empresa “startup”, enjuto probando sus MVPs, y fue experimentando diversos tipos de contenidos, siempre atento a las métricas de éxito que le interesaban (en su caso, principalmente el “like” en videos y las subscripciones de su canal).

Por supuesto, con el éxito, él supo estructurarse para no ser tragado por la competencia, y actualmente cuenta con una producción mucho más profesional para creación de contenido (sólo en YouTube, contando su canal principal y los spin-offs), algo que le permitió llegar a más de 15 millones de suscriptos. También ajustó parte de sus métricas, pues actualmente hasta los haters lo ayudan, ya que los comentarios de odio llevan su base de partidarios a defenderlo aún más, lo que sólo aumenta la exposición de su nombre.

A pesar de ese crecimiento espantoso, él supo mantener su esencia, o sea, los valores que hicieron el youtuber prosperar: una autenticidad y sencillez al hablar, que además de no sonar artificial, cautiva a su público, incluso hablando sobre temas del cotidiano que ya se han abordado a lo largo de décadas por los más variados animadores, pero que en su voz parecen algo totalmente nuevo. Esto, por supuesto, aliado a un formato claramente “ágil“: pequeñas entregas frecuentes, pero siempre aportando valor a sus clientes.

Podemos ver que las nuevas tecnologías y nuevos principios que guían la forma en que trabajamos no nos afectan sólo en nuestras vidas profesionales, sino en el modo en que nos divertimos.

Hay algo nuevo en el aire, y parece que vino para quedarse. Y como diría Felipe Neto en su bordón principal, ¡esa nueva ola es un alboroto!

Escrito por Andrei Monteiro
Ayudando a las organizaciones a transformar ideas en resultados
LinkedIn: @andreimonteiro