¿Globalización y usted? Bien gracias

Por julio 7, 2017

Generación, idiomas, especialización y colaboración

Según la leyenda, algo deformada con los años, cuando Fernando de Magallanes bautizó el Estrecho de todos los Santos al sur del continente Americano, allá por el 1520, durante su travesía para llegar a las Islas Malucas en el Pacífico, divisó grandes fogatas en lo que luego se llamó Isla Grande de Tierra del fuego. Pero no será hasta 40 años más tarde que los occidentales desembarcarán en esa isla e interactuarán con los nativos (Selkman u Onas).

Pero la leyenda versa sobre API el hecho de que aquellos nativos no vieron las naves, aun cuando las naves se acercaron e incluso teniendo aquellos nativos habilidades para la náutica. Dicen que no vieron las naves porque no concebían la posibilidad de embarcaciones tan imponentes, no las vieron porque no podían verlas en su mente. No las podían ver, porque no entendían lo que estaban viendo.

El resto es historia, y lo cierto que como ejemplo no es de los mejores, dado que estaban tan alejados de las posibilidades culturales de entonces, que cuando finalmente llegaron los europeos fueron prácticamente aniquilados por el contacto. O no, talvez sí sea un ejemplo válido a fin de cuentas.

La aldea global

Aunque como fenómeno la Globalizacion no es nuevo, no será hasta 1969 cuando el canadiense Marshall McLuhan definió “Aldea Global“, y se pusiera sobre una mesa enrarecida por lo que ahora llamamos guerra fría, la posibilidad de que su alcance fuera completo, es decir, tuviera la posibilidad de abarcar todos los continentes al mismo tiempo.

Cuando digo que la Globalización no es algo nuevo, me refiero a que cada gran Imperio de Occidente o de Oriente llevó consigo su cultura para imponerla, pero sin poder evitar verse afectado por la cultura de aquellos lugares a donde llegaba. Claro que en cada época, las limitaciones tecnológicas, imponían restricciones a la cantidad o velocidad de dichas influencias, ya fueran en formas materiales o de ideas.

Imagino que para quien está leyendo esto, Internet es la muestra más acabada de que aquellas restricciones de cantidad o velocidad de transmisión para las ideas está totalmente superada y estamos en vías de superar las materiales o al menos restarle importancia.

Pero esto, la discusión sobre Globalización tal como la conocemos, comenzó hace poco más de 40 años y trata sobre temas que igualmente conocíamos aunque en menor escala o alejados en el tiempo. ¿Dónde está la disrupción, qué es lo que no estamos viendo?

Creo que lo que no estamos viendo es la escala.

Ver los problemas para entender las soluciones

Como especialista en tecnología de la información, en seguridad de la información, en soluciones tecnológicas para la disponibilidad, integridad y confidencialidad de la información, he tenido que atravesar un proceso que me permitiera trascender de las herramientas “per se” a la razón de ser de las mismas y más, a la razón de ser de las empresas que las emplean.

La razón, aunque parezca egoísta, es tratar de entender por qué las empresas a las que me acerco no las adquieren. Es decir, hace algunos años que estoy en ventas y es lo que hago, vender. Pero para ello alguien tiene que comprar y la pregunta simple pero difícil de contestar era por qué las empresas no compran más herramientas, soluciones a problemas que a todas luces tienen (y no es que no compren la marca que yo vendo, que prefieran otra, que compren otra, hablo de que no compran ninguna y pasan los años y los problemas en cuestión aumentan a niveles alarmantes).

En primer lugar, creo que no es necesario alarmarse tanto, porque estas empresas llegaron hasta aquí sin la ayuda de esas herramientas-soluciones y posiblemente puedan continuar un tiempo más sin ellas también.

Desde entonces me pregunto por qué las empresas, y por ende los empresarios o los administradores de estas empresas, toman las decisiones que toman en términos de innovación tecnológica para expansión o nuevos negocios, en términos de optimización o control de los procesos de negocios, de transformación o gestión de riesgos tanto de la tecnología de la que dependen los propios procesos de negocios como de las amenazas a las que se enfrenta una empresa o todo un mercado.

Muchas conclusiones apuntan a las regulaciones y otras condiciones de mercado en las que se desarrollan ciertos negocios. Eso coloca el problema en un ámbito local, lo circunscribe a una realidad parcial, a un país, a una región…Y aunque no puedo estar en desacuerdo, también entiendo que es peligroso, muy peligroso, detener el análisis allí, de utilizar ese resultado para justificar otras decisiones (superadoras) que se podrían tomar si abrieramos más el juego en todas las dimensiones posibles (temporales, geográficas, culturales, etc).

Dicho esto, también digo que la globalización lo desestabiliza todo, que esto ocurre porque hay avances tecnológicos que lo permiten (desde las tecnologías de la información hasta el transporte marítimo a gran escala). Los avances tecnológicos no son elegidos, son impuestos. Podemos cerrar las fronteras, pero la propia historia nos asegura que eso no durará mucho. Las disrupciones que llegan con la globalización están ocurriendo allí afuera, en nuestras puertas, ahora mismo y podemos igual que en aquella definición de crisis, dejarnos arrastrar o ver la oportunidad y no solo sobrevivir, sino evolucionar, crecer, hacernos más fuertes, aventajar en la competencia (y no necesariamente a la competencia), redefiniéndonos como organización, pero también como personas.

Uber es solo un ejemplo. pero es tan tangible que muchos no saben todavía por dónde comenzar a procesarlo. Y créanme que hay gente muy creativa que ve en un nuevo modelo de negocios, redefiniciones a todo nivel.

Entonces vuelvo al punto y al título.

Mirar al futuro

Con algo más de 41 años observo a mi alrededor con preocupación, que los de 50/60 pero también muchos de los de 30/40 continúan mirando el mundo tal como se les fue enseñado mientras asistían a sus estudios secundarios (que suelen ocurrir entre los 13 y 17 años, al menos en Argentina). Teniendo en cuenta que además es probable que gran parte de la currícula utilizada no hubiera variado mucho entre los primeros y los últimos, ya que incluso las siguientes generaciones continúan bajo un modelo de aprendizaje que prioriza la acumulación de información para un modelo-fábrica que la capacidad de crear valor, interpretar, transformar o simplemente cuestionar el “StatusQuo”  (No puedo dejar de meter una cuchara de crítica sobre el modelo educativo occidental que se repite en casi todos los países de este lado de la cultura).

¿Cómo veremos las naves que se acercan si no cultivamos una mirada que desafíe lo conocido? Cómo podemos abordar el presente y diseñar un futuro con el que nos sintamos confortables (no cómodos) si no es entendiendo las posibilidades y las capacidades que nos son innatas (y diferentes, según cada caso). Tal vez debamos recordar también la parábola de los Ciegos y el Elefante.

En mi humilde opinión, primero debemos creer que podemos superarnos a nosotros mismos, voluntariamente. Debemos creer que hemos superado esta primera frontera de la ignorancia y que hemos aprendido de que aun existiendo otro tipo de fronteras cognitivas, culturales, tecnológicas, económicas o emocionales, estas también pueden ser vencidas.

También creo que debemos entender que no es un problema etario, no tienen más ventajas los de 30 que los de 60, porque las habilidades que se necesitan incluso están más cerca de una mente que ha decantado y se enfoca en objetivos más precisos que en aquella que todavía está en la búsqueda de algo con lo que resonar.

Entonces creo que hay que salir de la trinchera, creer que podemos resolverlo todo por nosotros mismos en pequeña escala (llámese usted mismo, la empresa para la que trabaja, su propia empresa si es que es dueño, el estado, la justicia, etc, etc). Los avances tecnológicos están resolviendo el problema en escala, sólo tiene que aceptar cuál parte del problema le queda resolver a usted e ir por Él.

Eso implica especialización, pero también colaboración. Mucha más colaboración que antes.

Claro que también implica nuevas reglas de distribución de riqueza, las nuevas riquezas que pueden ser creadas por sistemas o arreglos colaborativos. Esto implica también definir el alcance o finalidad de la propiedad intelectual o aquello que surge como saber, conocimiento, de la propia experiencia de haber hecho, de haber alcanzado un objetivo utilizando una estrategia de colaboración.

No creo que sea fácil, mucho menos sencillo.

Creo que en el camino quedarán muchos y muchas organizaciones que intentando sobrevivir a la globalización crean que quedándose en la trinchera están más seguras.

Yo creo que hay que superar esa primera frontera, la del idioma (no solo el inglés como lengua del comercio o de la ciencia). Hablo del otro idioma, aquel que nos permite colaborar.

Aunque no lo crean, apuesto más a los de 50 años (que además tienen mucho más que perder) que a los más jóvenes. Pero eso será para otra mañana en la que no pueda aguantarme las ganas de pensar y compartir.

 Santiago Cavanna

Escrito por Santiago Cavanna
Ciberseguridad e API de administración de soluciones Cuenta director CA Tecnologies
LinkedIn: @santiagocavanna
Twitter: @SCavanna

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